Videntes sensitivas sin Cartas y sin Gabinete

Videntes Sinceras

Muchas son las personas que, diariamente, se preguntan por lo que el día de mañana les deparará, en muchos aspectos además. Tras vivir una agotadora jornada laboral, un día duro, el planteamiento es si seguirá siendo todos los días así o habrá un respiro, igual que en las relaciones o en la pareja. La incertidumbre es algo que se genera en el día a día y pocos son los que tienen la posibilidad de saber lo que hay más allá.

Por todo ello una de las mejores opciones que debemos contemplar es la de las videntes sensitivas sin cartas y sin gabinete que pueden avanzar más allá de la línea del tiempo y decirnos, con seguridad, todo aquello que el destino nos reserva.

No es un imposible sino que es una realidad pero debemos antes valorar una serie de cuestiones importantes que deben llevarnos por el correcto camino y no por el equivocado que puede generar desilusión, frustración, dolor…

Clarividentes Sensitivas y Reales


Las clarividentes son seres humanos que tiene un don muy especial desde el momento del nacimiento, tiene la posibilidad de ver el futuro y además han aprendido a controlar y orientar dicha gracia en función de los consultantes y de las situaciones que viven. En un primer momento fue un hecho muy traumático pues, en la infancia, no se logra entender que está sucediendo salvo la visión del momento.

Un niño dotado puede estar jugando con sus amigos y visualizar que a otro se va a pasar algo al caerse del columpio, es un momento tan sólo pero muy perturbador, en ese instante veo como todo está bien pero minutos después esa ensoñación se hace realidad y llega la desorientación. No son pocos los que han preferido acallar todo esto y dormirlo, pero otros han comprendido las posibilidades reales que tienen y ponerla al servicio de los demás.

Han pasado los años y aquel niño es un adulto que tiene ese privilegio y puede orientar con ello a otros que lo necesitan. La sensibilidad, el ser sensitivo, ayudará a que con sólo tocarnos o escucharnos pueda ponerse en una conexión elevada con todo cuanto acontecerá a la persona y poderla guiar por los caminos que le indique.

Vidente de nacimiento y real

El trabajo, el amor, la familia, el dinero, todo es susceptible de ser consultado, todo puede suceder y todo puede ser cambiado en función de la flexibilidad del destino y, sobre todo, de la capacidad y la actitud de aquel que afronta todo cuanto dice teniendo la certeza que son hechos que, más tarde o más temprano sucederán o que estarán relacionados directamente con ellos.

Se tiene la creencia que hay una dependencia directa entre estos y elementos propiciatorios de las artes adivinatorias tales como una baraja del tarot donde no es nada o no se tiene fiabilidad sin ellas. Eso es incierto pues hay videntes sensitivas que con esta cualidad que no necesitan ni de bola de cristal, ni de naipes o runas para llevar a cabo la predicción.

Les basta la persona que quiere saber lo que le deparará el porvenir, la vibración de su voz o su presencia se convierte en el elemento desencadenante de un torrente de imágenes que tienen que ver con todo lo que desean saber, todo ello se verbaliza y el consultante va ordenando y verificando como realmente se corresponde con una realidad cercana a él.

SI es cierto que las cartas pueden ser un hilo conductor que ayuda pero no que sea necesario, si bien los tarotistas la usan como herramienta de trabajo otros no precisan de ellas para ser realmente buenos en sus vaticinios.

No nos debemos olvidar de otro factor: jamás debemos llamar a un gabinete donde empresas, con pocos escrúpulos, se dedican a hacer un ingente negocio gracias a las personas y a sus inquietudes. Lugares donde se concentran, en una sala normalmente, una decena o veintena de trabajadores, que tiene como misión en dar predicciones, una tras a otras, a todo aquel que llama.

Esto es un engaño, en estos lugares no se dan las condiciones óptimas para hacer este tipo de trabajo pues hay un exceso de ruido que no propicia la concentración, no dejan de entrar llamadas que no dan tregua al profesional que muchas veces no lo es y sólo es un aficionado que no garantiza el acierto y, por tanto, la satisfacción. Además una centralita puede llevarnos o desviar la llamada a otro país donde el acento delatará la mala práctica.

Lo que está en juego es nuestra vida y nuestro futuro, por todo ello lo mejor es llamar a profesionales que realmente tiene una valía grande y que sus aciertos son la mejor tarjeta de presentación.

Si un vidente es bueno, o no, no se mide en si usa los arcanos mayores o menores sino en lo que nos haya dicho y que esto se haya cumplido pasado el tiempo, ese es el mejor baremo que tiene alguien cuya facultad extraordinaria está al servicio de los demás.